lunes, 11 de abril de 2011

UN MODELO DE FAMILIA PARA EL “MÉXICO PROFUNDO”

David Robichaux

En el presente modelo de familia que presenta David Robichaux, sostiene que un conjunto de rasgos específicos relativos a la reproducción social de los grupos domésticos y de parentesco, reportados desde Nicaragua hasta los límites septentrionales del área geográfica tradicionalmente definida como Mesoamérica, atestigua la presencia viva de un patrón cultural muy antiguo de organización familiar y de parentesco. Este patrón es denominado por el autor como “sistema familiar mesoamericano”, que presenta tres rasgos principales: primero, la residencia virilocal inicial de la pareja y un alto índice de familias extensas; segundo, el papel especial asignado al últimogénito varón en el cuidado de sus padres ancianos y en la herencia de la casa paterna; y por último, la presencia de casa contiguas encabezadas por varones emparentados por el lazo patrilinial, aunque no exclusivamente.

Asimismo, el autor sostiene que persiste el legado morganiano en autores que no distinguen entre grupos de parentesco y terminología, y utilizan el término “organización social” cuando en realidad se refieren a la terminología de parentesco. Es así como los investigadores prestan mayor atención en la terminología y no en los grupos de parentesco e incluso la familia como objeto de estudio.

Refiriéndose a la obra Heritage of Conquest, un inventario de la primera generación de etnólogos mesoamericanistas, menciona que se convirtió en verdad no cuestionada el planteamiento de que el parentesco mesoamericano era “bilateral” y que era producto de la conquista. Sin embargo, los participantes del seminario exceptuaron ciertos grupos de Chiapas que fueron catalogados como patriliniales y considerados menos aculturados. Por tanto, desde el punto de vista del autor, los participantes del seminario Heritage of Conquest se enfocaron más en categorizar que explicar o comprender. Sostiene también que la bibliografía etnológica mesoamericana está repleta de detalles incongruentes con el modelo “bilateral español”, detalle que condujo a los antropólogos a agregarle a esta clasificación el calificativo de “sesgo patrilinial”.

Por último, el autor parte del planteamiento de Meyer Fortes sobre el “ciclo de desarrollo de los grupos domésticos” y de la noción de los grupos domésticos como proceso dinámico planteado por Alexander Chayanov. Así, sostiene que dicho concepto permite observar el fenómeno familiar como un proceso dinámico, en lugar de un fenómeno estático. Por otra parte, plantea para Mesoamérica la existencia de “linajes atenuados”, como hace Augustins para Europa Campesina, que es equivalente a decir “familias extensas no residenciales” de Nutini. Se podría indicar que estos planteamientos ayudan al autor a visualizar el problema y así plantear el modelo Mesoamericano.